¿Cómo prepararse?
Se recomienda que los pacientes vistan ropa holgada y cómoda para la ecografía venosa. Es posible que se les pida que se quiten todas las joyas y la ropa para el examen, y que usen una bata de hospital. En casos especiales, sobre todo si se les examinarán las venas del abdomen, deberán ayunar brevemente de seis a ocho horas antes de la sesión, evitando ingerir alimentos o líquidos que no sean agua. Aparte de esta condición especial, no se requiere ninguna preparación adicional para una ecografía venosa.
El equipo
Normalmente, la mayoría de los ecógrafos constan de una pantalla de vídeo, un transductor y una consola que alberga todos los equipos informáticos y electrónicos. Los pacientes pueden imaginar el transductor como un pequeño dispositivo portátil similar a un micrófono. Este se conecta al ecógrafo mediante un cable y emite ondas sonoras de alta frecuencia (imposibles para el oído humano) al cuerpo, esperando una respuesta en eco de los tejidos corporales. El proceso funciona de forma similar al sonar utilizado en submarinos y barcos. La imagen ecográfica se visualiza inmediatamente en la pantalla.
Cómo funciona
Cuando una onda sonora incide en un objeto, produce una respuesta: un eco. Al medir correctamente estas ondas, un observador puede determinar la distancia de un objeto, así como su forma, tamaño y consistencia. Esta es la base del funcionamiento de la ecografía. En la ecografía, el transductor produce ondas sonoras y las recibe a su vez. La tecnología es tan sofisticada que la computadora logra generar una imagen completa basándose únicamente en el sonido que viaja dentro del cuerpo.
El procedimiento
En la mayoría de las ecografías, el paciente se encuentra boca arriba en una camilla. A criterio del especialista, se puede girar al paciente para obtener la mejor imagen posible. El especialista aplicará un gel transparente a base de agua en la zona del cuerpo del paciente; esto se utiliza para lograr un contacto adecuado y seguro con el cuerpo, eliminando al mismo tiempo las pequeñas bolsas de aire entre la piel y el transductor. Si no se atienden, estas bolsas de aire pueden bloquear las ondas sonoras que se transmiten al cuerpo. El especialista colocará el transductor sobre la piel en diferentes ubicaciones, ángulos y movimientos, barriendo eficazmente la zona en cuestión para obtener la mejor imagen posible. El proceso suele durar entre 30 y 45 minutos, aunque las ecografías complejas pueden durar más. Una vez finalizado el procedimiento, es probable que se le pida al paciente que se vista mientras el especialista revisa las ecografías.